Puede que mi época del colegio no haya sido tan insuperable como alguna vez la pensé. Pero de alguna forma la recuerdo alucinante y muchas veces siento que la viví dos veces.
La segunda vez fue cuando mi hija cursaba sus últimos años, y no por haber sido de la clase de madres que anda metida en las actividades colegiales, al contrario, yo creo que fui de las madres que cumplían con lo básico y esencial en cuanto a eventos del colegio y paramos de contar.Yo creo que siento que lo viví por segunda vez, por el simple hecho de que ella lo estaba pasando, por las cosas que contaba y las actividades de fin de año.Obviamente el quinto año de ella, fue el que más recuerdos me trajo, por todas las experiencias que se viven y de los que formé parte de alguna forma.
Todo es más intenso porque, como mamá, todo está bajo el nombre de “última vez”. La última vez de las olimpiadas, “el último primer día de clases” y así cada cosa.
Entonces, siempre es especial para mí pensar en mi último año del colegio, el desorden de mis últimos días ahí, los últimos recreos con mis amigas, las conversaciones sobre qué vamos a hacer con nuestras vidas y las promesas de seguir siendo las mismas, siempre juntas, siempre unidas.Y aunque la vida ha puesto a cada una en un distinto lugar y la distancia y los tiempos no siempre coinciden para los zoom o para los encuentros post pandemia, aún se mantiene ese círculo social al que llamamos, las amigas de la vida.
