Dear God!
Es así como pienso que debo empezar
una oración.
Hace muy poco aprendí a orar, hace
años que sabía rezar, pero es poco el tiempo que llevo orando.
Es un camino nuevo, revitalizante y
reconfortante, pero debo admitir, que muchas veces siento que aun no aprendo
nada.
Lo que sé, es que me ayudó en todo
este momento, y que ahora sé que nunca me dejará; que me sostiene siempre, y
que puedo contar con él para todo, porque él es más grande que cualquier cosa.
Y sobre todo, que me cuida porque me
ama y es a quien debo agradecer por todo: por la vida, por las fuerzas, por las
lecciones y por saber que ahora está presente en mí y que hace todo más
llevadero.
Siempre quise vivir en un campo de
flores, con pajaritos volando y sin temores, de una forma u otra lo hice alguna
vez y luego lo perdí.
Ahora sé que lo puedo tener de nuevo,
sólo debo confiar siempre en él y poner de mi parte, y entonces todo estará
bien. Él se encarga de todo.
Así que me di cuenta de que, de una
forma u otra, desde el principio te tuve en mi vida, tal cual ahora. Sólo que
ahora sé claramente que siempre fuiste tú el que me dejó pintar margaritas en
mi cuaderno de notas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario